martes, 24 de noviembre de 2015

La odiaba, odiaba a esa chica, esa chica fea y gorda de la que casi nadie hablaba, la odiaba, la chillaba y la golpeaba, pero hoy más que nunca, así que la chillé conteniendo las lágrimas: "¿Por qué lo has vuelto a hacer?¿Porque te has vuelto a auto lesionar?" la grité, y se me quedó mirando, y entonces comprendí, que los espejos no hablaban.


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