Vas caminando y de repente te das cuenta de que estas caminando por costumbre, ya no tienes nada por lo que luchar, por lo que seguir andando, pero no te paras, ¿Para qué? Tampoco ganarás nada por dejar de andar. Y ves tu alrededor, miles de personas caminan a tu lado, ¿ Cuántas de ellas estarán pensando lo mismo que tu? Seguramente ninguna, caminan rápido, como si tuvieran prisa de llegar a cualquier parte de sus pequeñas vidas, para no desperdiciar ni un pequeño segundo de lo que les queda por vivir, absurdo. Mientras tu sientes como te vas rompiendo a cada paso que das, hasta que en un último paso, te rompes, no ruidosamente, ni mucho menos, si no frágil, dulce como una muñeca de porcelana, irreparable, y ya rota, muerta, te das cuenta de que todo tu mundo no eran más que mentiras y personas que creen que corriendo se vive mejor
martes, 8 de diciembre de 2015
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario